"Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, la gente que hemos visto morir, los libros que nos han mejorado. Somos gratamente los otros..."
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No hay centro, hay una especie de confluencia continua, de ondulación de la materia. A lo largo de la noche yo soy un cuerpo inmóvil, y del otro lado de la ciudad un rollo de papel se esta convirtiendo en el diario de la mañana, y a las ocho y cuarenta yo saldré de casa y a los ocho y veinte el diario habrá llegado al kiosco de la esquina, y a las ocho y cuarenta y cinco mi mano y el diario se unirán y empezaran a moverse juntos en el aire, a un metro del suelo By

Julio Cortázar, Rayuela

Hola! Me fije te gusta leer, ¿escribir también?. Yo amo escribir, pensaba estudiar filosofía y letras. Sigo pensando es como creer en la magia y hacerla realidad. Saludos

Claro que escribo también aunque en menor medida, es un proyecto que tengo para el futuro cuando ya tenga cierto nivel de lenguaje. Te puedo mostrar algo o publicarlo cuando gustes. Saludos

Ni a Alesio ni a nadie les puedo hablar mucho porque les tendría que romper la cara, no me gusta que me tomen por loco. Repetí el viejo gesto que se hace cuando no podes hacer otra cosa, le puse la mano en el hombro y se lo apreté. Y me lo dijo, me lo dijo de una manera rara, mirándome como si no supiera muy bien si tenía que decirlo o si lo estaba diciendo porque después quería decirme otra cosa, algo que lo trabajaba desde adentro. By Julio Cortázar, Deshoras

¿Cómo va a ser una buena novela algo en donde sólo se repite una única frase? Es como faltarle el respeto al lector, la vida ya tiene suficiente mierda por sí misma como para que encima compres un libro en donde sólo se dice >.

— Roberto Bolaño, Los detectives salvajes.

¿Cómo va a ser una buena novela algo en donde sólo se repite una única frase? Es como faltarle el respeto al lector, la vida ya tiene suficiente mierda por sí misma como para que encima compres un libro en donde sólo se dice >.

— Roberto Bolaño, Los detectives salvajes.

Mi primer impulso fue levantarme, acercarme a ellos para compartir la incertidumbre de lo que el día siguiente nos traería, sumarme aunque fuera gateando o de rodillas a las sombras que entrevía. Algo en el tono de sus voces me lo impidió, algo en la disposición de las sombras, a veces densas, achaparradas, belicosas, y a veces fraccionadas, desintegradas, como si los cuerpos que las proyectaban ya hubieran desaparecido. Transcribir lo que dijeron es de alguna manera desvirtuar lo que yo sentí mientras los escuchaba. Hablaban bajito y estaban de acuerdo casi en todo, me privaban de la mitad de lo que decían. Todos tenemos miedo de naufragar.

— Roberto Bolaño, Los detectives salvajes

Mi primer impulso fue levantarme, acercarme a ellos para compartir la incertidumbre de lo que el día siguiente nos traería, sumarme aunque fuera gateando o de rodillas a las sombras que entrevía. Algo en el tono de sus voces me lo impidió, algo en la disposición de las sombras, a veces densas, achaparradas, belicosas, y a veces fraccionadas, desintegradas, como si los cuerpos que las proyectaban ya hubieran desaparecido. Transcribir lo que dijeron es de alguna manera desvirtuar lo que yo sentí mientras los escuchaba. Hablaban bajito y estaban de acuerdo casi en todo, me privaban de la mitad de lo que decían. Todos tenemos miedo de naufragar.

— Roberto Bolaño, Los detectives salvajes

Había amado y olvidado y que ella solía escuchar de a ratos, aceptando atormentarse con la invasión de recuerdos preferibles a la soledad, a la vaga imagen del asiento vacío a su lado. Estaba a una hora de distancia, como todo parecía estar a horas o a siglos de distancia, el olvidó. Lo peor era buscar algo razonable en eso que desde el principio había tenido algo de delirio, de repetición idiota, y a la vez sentir como una náusea que sólo su cumplimiento total le hubiera devuelto una conformidad razonable, hubiera puesto esa locura del buen lado de su vida, lo hubiera alineado con las otras simetrías, con las otras etapas. La fuga era una sucia manera de aceptar lo inaceptable, de infringir demasiado tarde la única vida imaginable, la pálida aquiescencia cotidiana a la salida del sol o a las noticias de la radio. By Julio Cortázar, Deshoras

Ella ya no se sentía con ánimo de hacer, prolongar cualquier cosa bella, sentirse vivir de veras en esa dilación deliciosa que alguna vez la había sostenido en el temblor del tiempo. «Curioso que vivir pueda volverse una pura aceptación», pensó mirando al perro que jadeaba en el suelo, «incluso esta aceptación de no aceptar nada, de irme casi antes de llegar, de matar todo lo que todavía no es capaz de matarme». By Julio Cortázar, Deshoras

Es así, pienso, que se operan las comunicaciones profundas, lentas botellas errando en lentos mares, tal como lentamente se abrirá camino esta carta que la busca a usted. Para llenarme de una delicia en la que por debajo late algo como el miedo, un miedo que no acalla la delicia, que la vuelve pánica, la sitúa fuera de toda carne y de todo tiempo como usted y yo sin duda lo hemos querido cada uno a su manera. Si a mi manera le estoy escribiendo este mensaje, usted que acaso no lo leerá jamás es la que me está obligando, la que tal vez me está pidiendo que se lo escriba.
Conozca, entonces, lo que no podía conocer y sin embargo conoce, mismo puede insinuar, lo conoce ya; contra todas las razones, contra la razón misma, la respuesta que acabo de recibir me lo prueba y me obliga a hacer lo que estoy haciendo frente al absurdo, si esto es absurdo, Glenda, y yo creo que no lo es aunque ni usted ni yo podamos saber lo que es. By Julio Cortázar, Deshoras